Lifelike
Observando cómo reglas simples pueden desarrollar comportamientos complejos.

Un autómata celular es un modelo matemático que evoluciona en pasos discretos a través de una cuadrícula de celdas.
El caso más famoso es el juego de la vida, cuyas reglas son simples:
- Una celda viva con 2 o 3 vecinos vivos sigue viva.
- Una celda muerta nace si tiene exactamente 3 vecinos vivos.
- En cualquier otro caso, la celda muere o permanece muerta.
Existen variantes como HighLife que solo añaden una condición más: una celda muerta también nace si tiene exactamente 6 vecinos vivos.
A pesar de parecer algo muy simple, estas reglas generan comportamientos complejos y fascinantes, como la replicación, que puedes ver dándole al play en el siguiente visor.
La simulación que acabas de ver forma parte de Lifelike, una pequeña librería que he creado en Rust y que está embebida en esta web. Es mi pequeño laboratorio de autómatas celulares, con una implementación sencilla del juego de la vida de Conway.
Más allá de estos patrones, los autómatas celulares tienen aplicaciones prácticas: permiten estudiar el comportamiento de los gases, modelar el tráfico o explorar cómo se propaga una enfermedad. A partir de reglas locales sencillas, pueden reproducir dinámicas colectivas complejas. Según el modelo y la escala, su bajo coste computacional permite simular miles de generaciones y comparar distintos escenarios sin recurrir a modelos más costosos.
Resulta fascinante observar y poder simular cómo unas reglas tan simples, que a primera vista parecen insignificantes, pueden dar lugar a la formación de estructuras, la organización, la replicación o la oscilación.